Cd. Delicias, Chih.– La noticia cayó como golpe seco entre salones, pasillos y grupos de maestros: la docente Laura Adriana Bustamante perdió la vida luego del accidente que sufrió la mañana de este día, un hecho que además dejó a su hijo gravemente herido.
La confirmación de su fallecimiento provocó consternación inmediata en el ámbito educativo, donde su nombre era conocido por años de trabajo, entrega y cercanía con sus alumnos. Lo que empezó como un reporte de accidente terminó convirtiéndose, con el paso de las horas, en una de esas noticias que nadie quiere recibir.
Laura Adriana Bustamante viajaba junto a su hijo cuando ocurrió el percance sobre la carretera federal. Ambos resultaron lesionados, pero la condición de la maestra era especialmente delicada. Pese a la atención recibida, más tarde se informó su fallecimiento.
Su hijo continúa luchando por su vida.
La muerte de la docente no solo enluta a su familia. También golpea de frente a una comunidad escolar que hoy la recuerda por su vocación, su trato humano y la huella que dejó en distintos planteles de la ciudad. En redes sociales, los mensajes comenzaron a multiplicarse casi de inmediato: exalumnos, compañeros de trabajo, instituciones y padres de familia compartieron palabras de despedida, gratitud y dolor.
No fueron mensajes de protocolo. Fueron mensajes nacidos de la memoria. De quienes la conocieron en el aula, de quienes aprendieron de ella, de quienes encontraron en su trabajo una muestra genuina de compromiso con la educación.
La partida de Laura Adriana Bustamante deja un vacío profundo en el sector educativo. No solo se va una maestra. Se va una mujer que dedicó su vida a enseñar, acompañar y formar.
Hoy, su nombre se pronuncia con tristeza. Y su ausencia, con un dolor que no necesita explicación.









