Meoqui, Chih.– En un ambiente de profundo dolor, familiares, amigos y habitantes de la comunidad dieron el último adiós a Saúl Ochoa Pérez, uno de los mineros fallecidos en Sinaloa.
La ceremonia se llevó a cabo en el templo de la Inmaculada Concepción, donde se ofició una misa de cuerpo presente. El féretro fue colocado frente al altar, en medio de oraciones y muestras de afecto de quienes acudieron a despedirlo.
Durante el servicio religioso, el ambiente estuvo marcado por el silencio, interrumpido únicamente por el llanto y los gestos de consuelo entre los asistentes.
Al concluir la misa, el cuerpo fue trasladado en cortejo hacia el seccional de Lázaro Cárdenas, donde fue sepultado en compañía de sus seres queridos.
Saúl Ochoa fue recordado como una persona cercana, trabajadora y comprometida con su entorno, cualidades que quedaron presentes en cada una de las despedidas.
En medio del duelo, también se hizo presente la exigencia de justicia por parte de la comunidad, que pide el esclarecimiento de los hechos.









